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QUE NO SE APAGUE LA LLAMA

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DE LA ORACION

miércoles, 29 de julio de 2009

EL EVANGELISMO Y LA ORACIÓN

Jesús dijo: “Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos”. (Mt.18:18-19)
“No hay tierra demasiado dura para el Espíritu Santo, ni iglesia demasiado muerta, ni país demasiado cerrado al Evangelio. ¡La solución es orar”1 E.M. Bounds. “Nuestro gran trabajo es la oración, y nunca lo haremos bien a menos que no nos atemos a ella con todas las fuerzas que tengamos” Reinhard Bonnke enseña que la oración es como un detonante que activa una “bomba”. En este contexto la bomba viene a ser toda campaña de evangelización. No existe explosión sin detonante, y el detonante sin la evangelización no tiene repercusión. “Todo termina siendo trabajo”, es una expresión muy usada en el mundo cristiano. Predicar un sermón, o para dar testimonio al vecino pueden producir resultados inmediatos, visibles. Sin embargo, los resultados de la oración no siempre se ven, aunque una cosa es cierta: 1. La oración poderosa producirá resultados poderosos.
a) La oración libera poder espiritual. La oración permite a los cristianos ejercitar sus dones naturales en el evangelismo provistos de energía por el Espíritu Santo. Si alguien hubiera podido influir en la gente compartiendo conocimiento intelectual y dones naturales, ése era Pablo. Pero éste incluso urgía a los creyentes a orar por él para que pudiera hablar claramente
b) La oración abre el significado de las Escrituras. En la Biblia se enfatiza el comunicar la Palabra de Dios como medio para la salvación (Rom. 1:16; Heb. 4:12; Rom.10:14,15). La verdad divina no tiene ministerio de dadora de vida, aparte de la energía productora de vida del Espíritu Santo
c) La oración prepara a los que no son salvos. Una de las imágenes más llamativas de los no creyentes es la analogía de la ceguera. Pablo pinta esta imagen muy vívidamente. “pero si nuestro evangelio está aún encubierto, entre los que se pierden está encubierto; en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos” (2 Cor. 4:3,4). Leer mas